
¡Las vacaciones en la playa no tienen por qué ser caras! Si buscas reducir los costes en tu próximo viaje a la playa, aquí tienes algunas formas de hacerlo. Empaca tus toallas de playa y protector solar porque no tienes que ser rico para disfrutar del océano.
Quédate fuera de la playa.
No nos referimos a que te mantengas alejado de ella por completo, por supuesto, sino a que no tienes que dormir en ella. En lugar de reservar un hotel justo en la arena, considera alojarte en una habitación a unos kilómetros de la ciudad. Cuanto más cerca te quedes del agua, más dinero tendrás que gastar. Alojarse a una o dos millas de distancia puede que no sea tan glamuroso, pero el viaje es corto y aún puedes experimentar esos amaneceres y atardeceres, simplemente no desde un balcón.
Evita los pueblos turísticos.
¿Sueñas con ir a Miami o Key West este verano para disfrutar de un oasis junto a la playa? Considera ir a Tampa, en su lugar. Las playas son igual de hermosas, pero los hoteles cuestan la mitad en la mayoría de los casos. Que un lugar sea popular no significa que sea la única opción; hay muchos lugares a lo largo de la costa con playas espectaculares que no reciben tanta prensa, lo que significa que los lugareños no sienten la necesidad de subir todos los precios durante la temporada de verano.
Considera diferentes fechas.
Los fines de semana festivos son de los peores momentos para vacacionar. Los precios de todo, desde habitaciones de hotel, restaurantes y souvenirs, se disparan a precios ridículos. Olvídate de ir a Myrtle Beach para el Cuatro de Julio este año y reserva para una fecha anterior si puedes. Busca un momento en el que el agua aún se sienta lo suficientemente cálida para nadar, pero las playas estén un poco menos concurridas y podrás ahorrar mucho dinero.
Trae comida contigo.
No esperes a hacer tus compras de comestibles una vez que estés en la ciudad. Trae comida de casa que probablemente sea más barata de lo que encontrarás en un popular pueblo playero. Además, aunque estés de vacaciones, considera cocinar en tu habitación en lugar de salir a cenar todas las noches. Puedes convertirlo en una experiencia divertida probando nuevas recetas para que no se sienta como lo que harías en casa.
Ve en grupo.
No hay mejor manera de ahorrar dinero en alojamiento que ir con un grupo grande. Incluso si alguien tiene que dormir en el sofá (siempre puedes rotar cada noche), sigue siendo típicamente mejor que tener que gastar cientos en tu propia habitación. Puedes acercarte al agua sin arruinarte. Solo asegúrate de viajar con personas con las que te encante estar, y no con tu molesta suegra.
Presupuesta.
Presupuestar es, con mucho, la mejor manera de ahorrar dinero en la playa. Los turistas a menudo tiran la precaución por la ventana y dejan que la emoción los domine al visitar la playa, lo que lleva a compras impulsivas de souvenirs y aventuras de wakeboard. Combate esto sentándote y planificando tu presupuesto con anticipación, y luego cumpliéndolo. Elige tus actividades antes de ir, y busca formas divertidas y gratuitas de llenar los huecos.
Ir a la playa no tiene por qué ser una propuesta cara. Sigue los consejos anteriores y seguirás pasándolo genial sin sentirte culpable una vez que todo esté dicho y hecho.