

¿Has oído hablar alguna vez del bronceado de gafas? Los esquiadores, los que van a la playa, los escaladores de hielo y los entusiastas de las actividades al aire libre a menudo se olvidan del cuidado básico de la piel en invierno porque, bueno, hace frío. Para los amantes de la vida al aire libre a quienes les cuesta el cuidado de la piel en invierno, estos consejos seguramente los mantendrán radiantes y protegidos, ya sea que estén en la montaña o en la playa esta temporada de invierno.
Cultiva buenos hábitos
La principal protección contra el sol es tener buenos hábitos de cuidado de la piel. Prueba estos sencillos consejos:
Compra tubos pequeños o barras de protector solar y guárdalos en tu bolsa de esquí, mochilas, bolsas de viaje y chaquetas. De esta manera, siempre los tendrás a mano.
Empaca un sombrero y capas adicionales que siempre se queden en tu equipo para usar cuando sea necesario.
Aloe Vera: La panacea de la madre naturaleza
Puede que tu abuela tuviera una planta de aloe espinosa a la que recurría cada vez que te quemabas el dedo con una bandeja de galletas o te hacías un rasguño. Los poderes curativos del aloe han sido elogiados durante cientos de años y, con razón. Se ha demostrado que el aloe ayuda en la digestión, aumenta la inmunidad y cura la piel/previene el daño cutáneo del sol. Además, si no quieres aplicarlo en gel, puedes beberlo. Opta por el orgánico, y tu sistema te lo agradecerá.
Cabeza y hombros
Los carcinomas de células basales, aunque no son malignos, son un tipo de cáncer de piel de crecimiento lento que a menudo se encuentra en la cabeza, los hombros y el pecho. Estos molestos crecimientos, aunque rara vez ponen en peligro la vida, requieren biopsia y extirpación, ya que pueden dañar el tejido y provocar desfiguración. Dicho esto, cubrir las partes del cuerpo más propensas a estos cánceres es una necesidad.
Algunos buenos hábitos que debes adquirir incluyen usar un sombrero y gafas de sol, usar siempre protector solar al esquiar, incluso en un día nublado, y (no importa cuán atractivos sean tus brazos y hombros) cubrirlos.
Eres lo que comes
Una de las formas más efectivas de cuidar tu piel y sanar la piel quemada o agrietada es asegurarte de comer los alimentos adecuados. Frutas y verduras como aguacates, mangos y tomates hidratan la piel y aumentan el SPF natural de tu piel. Los estudios también han demostrado que las personas que comen naranjas y otros alimentos ricos en limoneno tienen un riesgo reducido de cáncer de piel. A menudo, al proteger nuestra piel durante los meses de invierno, solo pensamos en el exterior cuando, en realidad, lo que ponemos en nuestro cuerpo puede tener un efecto positivo y duradero.